Maullaba un gato. Sería la única balada de acompañamiento que tendría Elisa esa noche. La primera de las noches que no sería regada ni con una mísera micra de alcohol.
Ya no tendría dolor de cabeza a la mañana siguiente. Su colchón Pikolín dejaría de dar vueltas. Y su vecina Carlota no asumiría el papel de despertador a la hora del café Camello recién hecho.
Todo estaba planeando según la 1ª conjugación: Despertar, desayunar, duchar, aparentar, andar, trabajar, regresar.
No era monótona. Se valía por sí misma y añoraba tomar el Cola Cao al lado de su abuela. Tenía rachas de manía persecutoria. Sobre todo los jueves.
Pero había aprendido a vivir con ellas y parecer una chica tímida después de un polvo en el baño de una estación de tren...
sábado, 4 de febrero de 2012
Casas de Madera.
No sabía porqué lo había decidido. O bueno, quizás sí.
Estaba cansado de esperar una oportunidad prostituída con todos menos con él. No quería una relación basada en fluídos temporales. Anhelaba algo tan sólido y duradero como su pasión por ella.
Sólo le interesaba trabajar para alimentar minutos de una vida rutinaria y llena de paseos al paredón. De Lunes a Sábado.
Conocía al milímetro las inquietudes artísticas de muchos que lo rodeaban e incluso, de los que a su paso aprenderían el maravilloso arte de hacer. Hacer lo parecido, lo similar y en muchos casos, el increible y para nada oculto arte de copiar con descaro lo ya existente. Mimetizar la falta de creatividad era algo que Adrián detestaba y nunca llegaría a comprender. La evolución, dejada de la mano de cualquier maleante.
Pero la decisión estaba tomada. Lo importante era trabajar y trabajar.
Si a su puerta llamase algún día esa ramera, sabría que decirle: "Sólo estoy para mis casas de madera".
Estaba cansado de esperar una oportunidad prostituída con todos menos con él. No quería una relación basada en fluídos temporales. Anhelaba algo tan sólido y duradero como su pasión por ella.
Sólo le interesaba trabajar para alimentar minutos de una vida rutinaria y llena de paseos al paredón. De Lunes a Sábado.
Conocía al milímetro las inquietudes artísticas de muchos que lo rodeaban e incluso, de los que a su paso aprenderían el maravilloso arte de hacer. Hacer lo parecido, lo similar y en muchos casos, el increible y para nada oculto arte de copiar con descaro lo ya existente. Mimetizar la falta de creatividad era algo que Adrián detestaba y nunca llegaría a comprender. La evolución, dejada de la mano de cualquier maleante.
Pero la decisión estaba tomada. Lo importante era trabajar y trabajar.
Si a su puerta llamase algún día esa ramera, sabría que decirle: "Sólo estoy para mis casas de madera".
lunes, 26 de diciembre de 2011
Alentejada de emociones.
Y va a resultar que no ha sido nada rara tu ausencia.
Me he vestido de galas para estar con mi pequeña princesa. He reforzado mis tímpanos a base de grandes dósis de decibelios maternales.
No he tenido tiempo de hacer acogedora mi morada porque la prefiero magenta. Nada de frios que congelen el alma.
Tengo mi saco lleno de buenas anécdotas.
Ardo en deseos de pirograbar como si hoy, fuese el último de mis días. De los tuyos..
Esta escritura es irregular. Me gusta expresarme de entrañas hacia dentro. Sólo puedo masticarlo yo y digerirlo a micropasos.
Y Caperucita Roja se desayunó al lobo...
Me he vestido de galas para estar con mi pequeña princesa. He reforzado mis tímpanos a base de grandes dósis de decibelios maternales.
No he tenido tiempo de hacer acogedora mi morada porque la prefiero magenta. Nada de frios que congelen el alma.
Tengo mi saco lleno de buenas anécdotas.
Ardo en deseos de pirograbar como si hoy, fuese el último de mis días. De los tuyos..
Esta escritura es irregular. Me gusta expresarme de entrañas hacia dentro. Sólo puedo masticarlo yo y digerirlo a micropasos.
Y Caperucita Roja se desayunó al lobo...
viernes, 16 de diciembre de 2011
Mierdas que lo son.
Si en 29 años llenando un saco de cosas buenas, resulta que no lo son. Que son mierdas. Y de las gordas. Prefiero pensar que con esa mierda, puedo abonar. Abonar las nuevas cosas buenas que voy a plantar.
Si pienso, por el contrario, que de buenas cosas mi vida llena está; cuál será mi sorpresa al ver que mucha mierda voy a hayar.
domingo, 11 de diciembre de 2011
En el bar de la madre y la hija...

En el bar de la madre y la hija todo parece encantador. Hasta las tortillas de patatas.
En el bar de la madre y la hija, se construyen la ilusión y la esperanza. La alegría está en cada piedra de hielo que se sirve en los refrescos.
Será la primera de las veces que no te tendré en mi mesa. Que no te ayudaré a hacer la cena. Ni a beber aguardiente de higo. Mi padre ya no será testigo de nuestra chispeante felicidad.
Ahora mi corista entonará otras canciones.
Mi do de pecho será silencioso. Inútil y vago.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Precaución para la "criança"

Mis pupilas se sienten amenazadas allá donde miren.
Amenazadas por superar el límite de una cuenta,
por personas que abandonan perros,
por enfermedades descaradas que ocupan cuerpos inofensivos,
por despedidas inesperadas de aquellas personas que han estado sentadas a mi lado estos 3 últimos años,
por el tiempo que viene mendigando el reloj,
por mi sonrisa forzada,
mi ausencia familiar,
mi futuro incierto...
Quiero irme desde Santurce a Bilbao.
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